Ponen juegos más seguros para los chicos en plazas de la Capital
Ya se han instalados distintos parques tienen materiales más flexibles y están en zonas enrejadas.
Son más seguros y divertidos y están pensados para fomentar la integración y comunicación.
Así son los nuevos juegos que participan de una prueba piloto para modernizar varias plazas porteñas. Con propuestas diferenciadas para chicos de 2 a 5 años y de 5 a 12, estos toboganes, hamacas y trepadoras de materiales flexibles y resistentes cumplen con estrictas normas IRAM de seguridad.
En vez de la peligrosa hilera de hamacas con butacas de madera, los asientos de las nuevas hamacas están construidos con goma de cintas transportadoras. En lugar de toboganes empinados con padres trepados y chicos al borde de temibles cinco metros, hay tubos plásticos que obligan a bajar sentado, sí o sí; y a aterrizar a pocos centímetros de un colchón de arena que, como mínimo, debe tener 30 centímetros de espesor. El clásico golpe brusco provocado en el "sube y baja" se terminó desde que se enterraron neumáticos de caucho en la arena. Estos son algunos de los beneficios que ya se pueden disfrutar en cinco plazas de la Ciudad.
Contemplando la necesidad de trepar, correr, hacer equilibrio y saltar sin riesgos, el diseño sigue las recomendaciones planteadas en el Manual de Seguridad para Patios de Juegos Infantiles, editado por el Centro Metropolitano de Diseño. Entre otras pautas, están previstos siete patios de juegos diseñados para chicos con capacidades motoras reducidas, que se instalarán en plazas cercanas a centros de rehabilitación (ver Para chicos...).
"Acá los juegos son mucho más lindos que los otros. Yo me tomo un colectivo para venir especialmente porque es más segura y más limpia que el resto", le dijo a Clarín Mayte, mamá de Victoria, de 3 años, en la plaza Díaz Vélez. La nena subía y bajaba de un tobogán bajito que terminaba justo donde empezaba la arena. Su circuito volvía a comenzar en una casita de madera, un sistema modular donde también trepaba y saludaba por ventanas circulares. "Mami, quiero ir al ciervo", pidió después.
Esta suerte de caballito de madera con resortes empotrados en el piso a prueba de caídas es en verdad un huemul. "La idea fue instalar animales autóctonos y en vías de extinción en la conciencia de los chicos ", explicó Miguel Schclarek, arquitecto especializado en juegos infantiles. El está al frente de la empresa Ekore, que, junto al diseñador industrial Tomás Dalton y la empresa constructora Salvatori S.A., ganaron la licitación, en 2001.
La crisis y la devaluación postergaron la idea del Gobierno porteño de instalar los 37 patios de juegos antes de 2004. El presupuesto fijado en 1.800.000 pesos/dólares retrasó los planes. "Los costos cambiaron muchísimo. Estamos revisando los números y acordando otros montos para completar la licitación", dijeron voceros de la Secretaría de Medio Ambiente porteña, que aún tiene 30 plazas por resolver.
Si se cumple el plan, la Ciudad de Buenos Aires tendrá casi un 10% de sus plazas con juegos más seguros. Entre las normas IRAM que indica la Ley 455, sancionada por la Legislatura porteña, no se pueden instalar más de dos hamacas por pórtico: así se evita que un chico pase por delante del otro y se gol pee. También establece medidas específicas entre huecos y separaciones que impiden que pies o manos queden atrapados. Y barandas en torres y casitas: para preescolares, de 70 centímetros, y para chicos de 5 años en adelante, de 90.
Además, en función de proteger los patios y disminuir los riesgos de vandalismo todos llevan una reja perimetral, con candado. La medida también colabora en la limpieza de la arena. "Se nota la diferencia. No hay caca de perros ni gatos".
FUENTE: Diario Clarin


