Hacia una sociedad para todos
La Estrategia a Largo Plazo para promover la aplicación del Programa de Acción Mundial para los Impedidos (la Estrategia a Largo Plazo) fue elaborada al final del Decenio de las Naciones Unidas para los Impedidos (1983-1992) tras celebrar amplias consultas, de conformidad con las resoluciones de la Asamblea General y el Consejo Económico y Social.
Durante el Decenio de las Naciones Unidas para los Impedidos (1983-1992) se logró el consenso acerca de la necesidad de eliminar las barreras sociales y los obstáculos físicos que limitan la participación de ciertas personas en la sociedad. Se hizo evidente que la sociedad crea obstáculos cuando no se ajusta a la diversidad de todos sus miembros.
Las personas con discapacidad a menudo enfrentan barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena, en pie de igualdad y activa en la sociedad. Estas barreras son particularmente nocivas para el bienestar de las personas con discapacidad intelectual, mental o múltiple. Se suman a las desventajas que experimentan normalmente las personas discapacitadas que pertenecen a determinados grupos de población o social, como las mujeres, los niños, los ancianos y los refugiados.
En los países en desarrollo, en que vive el 80% de la población discapacitada, la falta en general de las necesidades básicas de la vida tales como servicios médicos, de enseñanza, capacitación, empleo y vivienda, es experimentada en forma aguda por las personas discapacitadas.
Ha habido importantes logros durante el Decenio. Entre ellos se cuenta un nuevo nivel de liderazgo de las organizaciones para las personas impedidas; una creciente disposición de la sociedad civil a ajustarse a la diversidad de sus miembros, incluso de aquellos con alguna discapacidad; un mayor reconocimiento en la comunidad internacional de la necesidad de brindar igualdad de oportunidades a las personas discapacitadas, y un acuerdo general acerca de la eficacia de la rehabilitación con sede en la comunidad de las personas discapacitadas y de que sus familias participen activamente en el diseño, la aplicación y la evaluación de los programas.
Éste y otros logros, así como las medidas operacionales que han tenido éxito durante el decenio pasado, proporcionan el punto de partida para una Estrategia a Largo Plazo. No obstante, esta estrategia no se basta por sí misma. Se la debe contemplar como una parte integrante de los objetivos y programas de una sociedad de mayor alcance, en que se incluyen las esferas del desarrollo sostenible, la cooperación técnica, la mitigación del hambre y la malnutrición, la protección del medio ambiente, el fomento de la paz, de los derechos humanos, el empleo, el alojamiento y la alfabetización funcional. En este marco amplio es necesario articular y, por último, resolver continuamente los desafíos que enfrentan las personas discapacitadas.
HACIA UNA SOCIEDAD PARA TODOS
En una sociedad para todos, las necesidades de cada uno de los ciudadanos constituyen la base para la planificación y las políticas. El sistema general de la sociedad es accesible para todos. Al acomodar su funcionamiento a las necesidades de cada integrante, una sociedad moviliza el potencial de todos sus ciudadanos y, por consiguiente, fortalece su capacidad de desarrollo.
Las personas con discapacidad son una parte natural integrante de la sociedad, y en el interés de la sociedad en su conjunto deberán tener oportunidades para contribuir con su experiencia, su talento y capacidad al desarrollo nacional e internacional.
Puede considerarse que el concepto de una sociedad para todos, que abarca la diversidad humana y el desarrollo de todo potencial humano consagra en una frase única los instrumentos de derechos humanos de las Naciones Unidas. La definición y la transformación de los derechos humanos de las personas discapacitadas en medidas y programas concretos continúa siendo un desafío de importancia primordial. Las Normas Uniformes, que fueron adoptadas recientemente, pueden servir para guiar la política pública con una orientación tendiente a asegurar los derechos humanos de las personas discapacitadas.
Las Normas Uniformes están centradas en la igualdad de oportunidades para las personas impedidas, uno de los tres principales temas del Programa de Acción Mundial para los Impedidos. Las Normas 5 a 12 se ocupan directamente de ocho esferas de participación igual (cada esfera contiene cierto número de objetivos concretos): posibilidades de acceso, educación, empleo, mantenimiento de los ingresos y seguridad social, vida en familia e integridad personal, cultura, actividades recreativas y deportes y religión.
El concepto y los alcances de la rehabilitación, otro de los principales temas del Programa Mundial, han evolucionado durante el Decenio haciendo mayor énfasis actualmente en que las personas impedidas y sus familias participen en el diseño, la organización y la evaluación de los servicios de rehabilitación de su interés, particularmente en la rehabilitación con sede en la comunidad. La rehabilitación comprende el asesoramiento, la capacitación en la atención propia, el suministro de dispositivos y aparatos, la educación especializada, la rehabilitación profesional y demás.
El tercer tema principal del Programa Mundial, la prevención de la discapacitación, se prefiere a estrategias generales, tales como las necesarias para poner fin a la guerra, las hambrunas y la malnutrición, y programas sumamente concretos, tales como los necesarios para combatir ciertas enfermedades o garantizar la seguridad en las carreteras y los lugares de empleo.
Los tres temas del Programa Mundial, la igualdad de oportunidades, la rehabilitación y la prevención constituyen el fundamento intelectual de la estrategia. Durante el Decenio se hizo particular hincapié en los esfuerzos por brindar igualdad de oportunidades, lo cual deberá proseguir en los años venideros, particularmente en las siguientes tres esferas: los derechos humanos de las personas impedidas; la plena participación de las personas impedidas en la sociedad y la vinculación de los impedidos y de sus organizaciones, como auténticos participantes, en la elaboración de los programas, las políticas y los proyectos de su interés.
FUENTE: Programa de Acción Mundial para los Impedidos



