Ergonomía y Salud en el trabajo - Parte 4
Luz y Colores:
La vista es el sentido que más trabaja en el ser humano. Entre el 80 y el 85% de las informaciones que recibimos nos llegan a través de los ojos
A la hora de aplicar el color en los entornos de trabajo, existen muchos criterios a tener en cuenta. Elegir el color adecuado para un espacio de trabajo significa mucho más que elegir el color para pintar una pared, un color de moqueta o la tela de una silla. El color ejerce un efecto sobre el ser humano y sus sensaciones y por ello debe ser utilizado de forma inteligente:
en espacios pequeños, puede agrandar.
en ambientes estresantes, puede relajar.
en ambientes aburridos, puede estimular.
Pero la percepción de estos colores varía en función de la iluminación, incandescente, fluorescente o natural. La iluminación adecuada es la que permite al usuario trabajar con el mínimo esfuerzo ocular, produciéndole un mayor bienestar tanto físico como psicológico.
En efecto, los criterios funcionales deben imperar sobre los puramente estéticos y no se debe buscar la mejor solución para el entorno, sino para favorecer el trabajo saludable y eficaz de las personas que estarán sometidas a esa iluminación 8 o más horas diarias. Se trata de crear un entorno de trabajo armonioso para el usuario, combinando colores, texturas y materiales, y adaptándolo a las actividades que se lleven a cabo.
Y puesto que lo que está en juego es el mayor o menor esfuerzo ocular del trabajador, los espacios de trabajo deben ser iluminados pensando en las necesidades de los usuarios y en las funciones que realizan. Para evitar los problemas de fatiga visual, deberemos evitar al máximo los contrastes fuertes entre superficies de color.
Acústica
El trabajo en el sector terciario se caracteriza porque las actividades realizadas requieren un mayor nivel de concentración mental en relación a otras actividades. Las tareas realizadas en la oficina, requieren un nivel de concentración que se sitúa entre el 60% y el 100%. Es fundamental crear puestos de trabajo donde sea posible aislarse, tanto a nivel acústico como visual.
Una persona consume hasta un 20% de su energía para concentrarse en un ambiente ruidoso. Todo sonido que molesta es ruido. Los entornos ruidosos provocan pérdida de concentración, de información y confidencialidad e incrementa los errores, la sensación de estrés, la agresividad y absentismo. Un espacio de trabajo ideal sería aquel en el que confidencialidad, inteligibilidad y ruido ambiente (35 a 45db) estuvieran equilibrados en función de las actividades y necesidades de cada usuario.
Climatización
Cuando se está a gusto en una sala, no se presta atención a su temperatura. La sensación de confort depende de 4 factores: la temperatura del aire y de las superficies adyacentes, el grado de humedad del aire y su velocidad. La temperatura de confort es de 20 a 22 grados en invierno y de 22 a 25 en verano.
Tecnología
La integración de Tecnología, Equipamiento y Arquitectura es esencial para lograr la flexibilidad y las prestaciones necesarias para un espacio ergonómico de alto rendimiento. A pesar de la incipiente implantación de entornos wireless, la proliferación de aparatos móviles "DC" que necesitan recargar sus baterías desde una fuente "AC", exige que estas se encuentren próximas y fácilmente accesibles a los usuarios.
No menos importante es la cumplimentación de la normativa internacional en materia de seguridad, la previsión de capacidad para gran densidad de cableado y, en particular, el cómodo acceso a los equipos de instaladores y mantenimiento para facilitar las frecuentes reconfiguraciones y adaptaciones que los cambios de tecnología pueda requerir.
Formación del usuario
Es tan importante como detectar los problemas es dar soluciones ergonómicas, es que después el usuario reciba la formación correspondiente de cómo utilizar los equipos, particularmente su silla de trabajo, así como el conjunto del espacio concebido ergonómicamente, a fin de que obtenga el máximo confort, salud y bienestar.






