Efectos Psicológicos del Desempleo
Principales Transtornos -
Efectos Psicológicos del Desempleo
La falta de trabajo asociada a la situación económica del país afecta la estructura psíquica de los desocupados y produce un deterioro en sus habilidades intelectuales. dejando en inferioridad de condiciones a la hora de competir por un empleo a estos o presentado un rendimiento laboral deficiente durante el primer período de reinserción.
Dificultad para recordar cosas y comprender con rapidez lo que las personas dicen, pérdida de la capacidad imaginativa, desgano, trastornos en la percepción de la realidad y afección del sentido común, son algunas de las alteraciones psicológicas que sufren quienes no consiguen trabajo o han quedado al margen del sistema productivo, colocandolos en situación de desventaja no sólo al momento de reinsertarse en el mercado laboral, sino de desarrollarse eficientemente una vez obtenido el puesto, principalmente presentan “una disminución general de las capacidades intelectuales esenciales para una adaptación activa a las demandas del medio”. - la desocupación lentifica la memoria, incide sobre la concentración, afecta las relaciones interpersonales, inhibe el pensamiento y produce una pérdida energética que se traduce en ciertas formas de depresión. - “La falta de trabajo crea en sí misma una situación de deterioro mental que dificulta la posibilidad de reincorporación laboral y configura un cuadro predepresivo que podría desembocar en patologías definidas”. La afirmación cobra aún mayor relevancia si se considera que, de acuerdo a datos oficiales, en la Argentina existen actualmente 2,4 millones de desocupados y 2 millones 250 mil subocupados –quienes trabajan menos de 35 horas semanales-.
Según la psicóloga, entre quienes no están insertos en el mercado laboral la depresión asume características particulares: no presentan algunos síntomas típicos de esta patología –como la angustia– pero existe una tendencia clara hacia la somatización y la generación de signos físicos graves - “Pareciera que la expresión es más somática que psíquica, es decir, no están presentes los indicadores depresivos francos y, en su lugar, está el silencio, la hiperinsomnia, la apatía y el desgano total”. Al empobrecimiento general de la actividad psíquica se suma la disminución del “índice de realidad”, es decir, el modo en que es captado el mundo exterior, los desocupados tienden a perder parcialmente la visión compartida de las cosas y registran un debilitamiento del sentido común.
A través del trabajo establecemos contactos e intercambiamos ideas sobre la realidad, de manera que si a una persona se la priva de su empleo pierde esa percepción de lo real que construimos socialmente, la inactividad laboral afecta directamente las relaciones interpersonales. “El desempleado se inclina a replegarse sobre sí mismo y a aislarse del contexto social; llega a sentirse como una especie de ‘paria’ y un excluido del sistema” - De la mano del sentimiento de segregación aparece la disminución de la autoestima y la desvalorización personal de los sujetos sin trabajo - En realidad, los desocupados son anónimos: no se habla de ellos como personas reales e insertas en un ámbito social y afectivo determinado, sino de números y estadísticas”, - El producto de este anonimato es la pérdida de identidad que atraviesa la mayoría de los desocupados, y que afecta particularmente a los hombres. “Para el sexo masculino el trabajo se vincula con su rol como sostenedor de la familia y su virilidad, de manera que la ausencia de una actividad laboral influye directamente sobre su autoestima y narcisismo, y lo deja indefenso”, - Otra de las características que presentan es el proceso de autoculpabilización que realizan. Se sienten culpables porque no se perfeccionaron o porque el jefe no los valorizaba lo suficiente debido a alguna razón personal o a un problema propio”.
Los planes de reinserción ligados exclusivamente a la capacitación laboral o a estrategias de búsqueda de empleo resultarían insuficientes si no se acompañan con un trabajo sobre el deterioro psíquico de estas personas. “La falta de previsión sobre este aspecto puede contribuir a una marginación real de estos sujetos”, “La posibilidad de hablar sobre una problemática compartida crea entre estas personas un vínculo muy próximo y les permite expresar en palabras, y no a través del cuerpo, un hecho que suelen vivir como traumático”


