Desechos orgánicos urbanos, energía del futuro
El ejemplo más conocido de utilización de la biomasa es la madera; la fuente de energía más antigua que conoce la humanidad.
La madera se compone de celulosa y lignina, así como de almidón, bálsamos, alcohol etílico, alcanfor, colorantes, taninos, perfumes y resinas. Para producir calor durante la combustión de la madera se requiere oxígeno y se libera dióxido de carbono.
Los desechos orgánicos de las grandes urbes, como los componentes orgánicos de la basura, pueden utilizarse para generar energía eléctrica que pase a formar parte del sistema eléctrico global, pero también sirven como productor de energético doméstico directo, ya que en su descomposición produce el gas metano que se puede distribuir por las canalizaciones. Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), está será una de las principales fuentes de energía del futuro, ya que estima que podrá utilizarse entre otras, para el transporte. Aunque también señala que su uso lo determinará la pura necesidad, porque se agotarán los combustibles fósiles.

