Alternativas para obtener energía
La basura, materia prima que también se transforma en energía.
Al producirse tantas toneladas anuales de residuos sólidos urbanos, se deben convertir esos desechos urbanos en energía factible. Sin embargo, constituye una de las opciones más complejas de la energía renovable, debido a la variedad de materiales orgánicos y a la multitud de procesos de conversión que existen.
Uno de los procesos consiste en transformar materia orgánica como residuos agrícolas e industriales, desperdicios varios, aguas negras, residuos municipales, residuos ganaderos, troncos de árbol o restos de cosechas en energía calórica o eléctrica. No obstante, aunque se trate de una energía renovable, no es exactamente una energía limpia, ya que la combustión de esta biomasa emite componentes químicos que perjudican las condiciones naturales de la atmósfera.
Detractores y defensores de su potenciación coinciden en que al menos supone un puente intermedio para alcanzar una producción energética basada en métodos limpios y renovables el 100%.
También afirman que es quizá la opción en la que más pueden intervenir los ciudadanos de a pie, ya que en muchos casos depende de ellos el que los desechos puedan ser aprovechados en la combustión. Por ello, se insiste en la necesidad de popularizar el hábito de distinguir en 3 grupos la basura: la orgánica, el vidrio y el cartón.
Minimizar el consumo de materias primas como envases o separar de manera selectiva los materiales son acciones que cualquiera puede aportar a la gestión de desperdicios urbanos, para así aprovecharlos en la obtención de energía.

