Energía Eólica
La potencia de la energía eólica del mundo
Erico Spinadel, presidente de la Asociación Argentina de Energía Eólica (AAEE, creada a partir de un grupo de investigadores en energías renovables de la Universidad de Buenos Aires), es el autor de una frase que en 1998, cuando la pronunció en público por primera vez, quizás sonó algo risueña. Tomando como ejemplo un país petrolero, Spinadel dijo: “Argentina podría ser el Kuwait del siglo 21”. Se refería, claro, a las posibilidades de desarrollar y exportar la energía producida en nuestro país a partir de lo eólico.
Hoy, con el enorme crecimiento de la tecnología eólica, está aún más convencido en la razón de aquellas palabras. “El viento patagónico de la Argentina –explica el directivo a Hoy la Universidad- es mejor al que hay en cualquier parte del mundo, sin embargo, la generación energética desde lo eólico es casi inexistente. Con la instalación de un parque eólico de 1.000 kilómetros cuadrados en la Patagonia, se podría abastecer de un porcentaje de electricidad a todo el Mercosur”. Según el proyecto de la AAEE, este parque de poco más de 30 km por 30 km estaría en condiciones de producir 10 gigavatios de energía eléctrica. “Y es una superficie ridícula para la extensión de la Patagonia, sería apenas una manchita en el mapa de Santa Cruz”, aclara. Pero además, Spinadel añade una cifra por demás tentadora: con este parque instalado, Argentina podría exportar en hidrógeno el equivalente a unos 68 mil barriles diarios de petróleo. Es que el “nuevo” combustible generado desde la energía eólica no es otro que el hidrógeno. Éste es el vector energético que permitiría almacenar la electricidad de las fuentes limpias, para su posterior uso. Pero los impulsores de las energías renovables aclaran que sólo el hidrógeno generado desde este tipo de fuentes puede ser considerado limpio, a diferencia del que se obtiene del método de fusión nuclear, por ejemplo.
A pesar de que el presidente de la organización eólica asegura que se trata de un proyecto altamente rentable, el principal inconveniente que enfrenta la creación de este parque es de tipo económico, que según el cálculo de la AAEE, demanda una inversión total que ronda los 20 mil millones de dólares. “Si bien parece una cifra descabellada, no lo es para el mercado energético. Hay interés en la Unión Europea de invertir en el proyecto, pero no hay intenciones del Estado argentino en discutir las condiciones”, dice Spinadel, quien además es vicepresidente de la Asociación Mundial de Energía Eólica (WWEA).
Impacto sobre la naturaleza
Respecto a las críticas sobre el impacto ambiental de los parques eólicos, Spinadel aclara que ”no hay forma de generación de energía eléctrica, ya sea convencional o no, que no tenga impacto ambiental”, y añade que, en general, “las fuentes alternativas producen un impacto de menor grado que las convencionales”. Pero rechaza que el proyecto patagónico tenga inconvenientes en cuanto a la contaminación sonora. “En una zona muy poco poblada y con la extensión de la Patagonia no habría ningún problema con este aspecto. Distinto es en Europa central, que está densamente poblada y la legislación no permite instalar molinos eólicos a menos de 400 metros de una vivienda. Allí, ya casi no quedan lugares donde se puedan poner molinos”, puntualiza.
Finalmente, minimizó el problema de las aves que chocan contra los aerogeneradores: “¿Quién no se llevó alguna vez por delante un pájaro en su automóvil? ¿Quién no ha visto líneas de alta tensión donde mueren pájaros? Además, la contaminación ambiental que producen los métodos convencionales causan la muerte de pájaros, entre otros animales”, considera Spinadel.
Por su parte, la Asociación de la Industria Eólica de Dinamarca, país catalogado como líder en esta energía, señala en un informe que las aves “rara vez se ven molestadas por los aerogeneradores”. Según el organismo danés, estudios de radar realizados en la parte occidental de Dinamarca muestran que las aves (ya sea de día o de noche) tienden a cambiar su ruta de vuelo unos 100 ó 200 metros antes de llegar a los molinos, y pasan sobre ellos a una distancia segura.
Finalmente, el informe agrega que los diseños más modernos de los aerogeneradores tienden a reducir cada vez más la emisión de ruido, por lo cual lo muestran como un problema secundario.

